Unknown
A veces no entendemos por qué nos ocurren las cosas. En ocasiones he sentido que no puedo más, que estoy a punto de explotar, que por más que intento, lucho y persisto, nada se da como debería, como espero, etc. 

Siento que mis sueños, metas y proyectos se estancan, no fluyen... Y eso desmotiva, desilusiona, te hace sentir que luchas contra la corriente y es en esos momentos que te preguntas si vale la pena seguir nadando contra ella.

Es entonces que me doy cuenta que hay que agradecer por algunas de las piedras en nuestro camino, porque ellas, aunque duras, nos muestran cuán fuertes podemos ser, nos enseñan lo valiosa que es la vida, lo hermoso que es estar en ella y cómo sin importar cuán difícil o pesado se nos haga todo, no debemos dejarnos vencer.

Yo tengo metas que cumplir y no puedo ni quiero darme por vencida... No me conformaré con menos de lo que sueño. 

Por esto hoy he decidido perdonar los errores ajenos y los míos propios, porque este es mi mes del perdón.  Porque perdonar te libera de cargar equipaje de más en este gran viaje que es la vida.  Y cuando viajas ligera, tienes más espacio para llevar contigo tus ideas, disfrutar tus pequeños logros y trabajar constante y relajada en tus proyectos y metas.
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