En la tarde de hoy, mientras se encontraba en una reunión de lectura a la que había sido invitada este fin de semana, Elizabeth miraba a su alrededor, había varias parejas mayores en el lugar, de hecho, ella era la única joven y encima había ido sola. Todos se veían tan felices, de vez en cuando ella los miraba con curiosidad, porque la realidad es que le hicieron
recordar lo sola que se ha sentido últimamente y no le gustó esa sensación.
Sobretodo porque no faltaron las preguntas amables del... por qué tan sola esta jovencita? Ah, es que viniste solita? Tienes novio? No? Ay, que lástima y por qué? o el típico Que pesar y hace cuánto estás soltera, etc...
Seguido de los mil consejos que enseguida las damas empezaban a dar, de los mil y un porqués los jóvenes de hoy no tomaban nada en serio, que si los amores de antes duraban hasta que la muerte los separaba, etc.
Cosas como esas que rodeada de adultos mayores y sonrientes, mirándote con esos ojos tan abiertos que saben poner, esperando las respuestas que ella no quería dar, obviamente no es algo de lo que quisiera hablar, aparte que nunca le gustó compartir su vida íntima y privada con los demás.
Básicamente había ido a hablar de libros y ahora se encontraba frente a un cuestionario de ancianos interesados en su vida privada como si fuera la mejor cosa de la que podían hablar en ese momento.
Siempre se preguntó cómo las personas mayores, sobretodo cuando ya son abuelos, tenían esa facilidad de contar su vida y de paso interrogar invasivamente a personas que apenas conocían en un abrir y cerrar de ojos!
Al verlos a todos allí, ansiosos por saber más de su vida personal, la hizo meditar un poquito sobre su propia soledad.
A veces, cuando amamos, el sentir tanto, nos hace darle vueltas a las cosas una y otra vez, tal vez con la ingenua idea de que vamos a despertar de un mal sueño, y por esto nos negamos a avanzar. Incluso a veces creemos que olvidamos pero es el típico autoengaño que nos hace poder seguir con nuestras vidas, y somos tan buenos en eso, que a veces hasta nosotros mismos llegamos a creérnoslo y nos sentimos libres de sentimientos, pero la realidad es muy cruda cuando nos llega de frente y nos percatamos que fue solo un episodio de amnesia inducida, porque todo sigue ahí, intacto, simplemente que ahora nuestros sentimientos están dormidos, pero no muertos.
Elizabeth conocía bien de eso, ya en el pasado había vivido algo así, y en esa ocasión se apegó tanto a la soledad que pasaron años antes de que volviera a darse la oportunidad de volver a sentir, de abrir la puerta de su corazón y volverse a enamorar.
Con la experiencia aprendemos que apegarnos a esa clase de soledad no nos llevará a ninguna parte. Esto no hará que el tiempo regrese, lo único que es totalmente cierto, es que los años pasarán sin piedad, y nosotros, por aferrarnos a algo que ya no es nuestro, que ya no existe, perderemos los mejores años de nuestra vida.
Mientras veía a los demás, ella pensaba en lo sola que se encontraba, no tenía a nadie a quien tomar de la mano, ni siquiera con quien enojarse porque el sol no era púrpura, no tenía con quien coquetear, a quien enamorar.
Ella no quería perder sus mejores años sola, como le había insinuado una de las señoras: "la juventud no regresa niña" dijo como acentuando más cada palabra.
Liz no quería que eso le pasara, ella quería vivir, quería sentir cada día que vale la pena despertar con alguien a quien amar, alguien especial por quien suspirar, con quien fantasear, pero que al final de cada día, si podría palpar, porque estaría ahí para ella, sería real.
Ella no quería que los años pasaran y encontrarse sola en un diván, acompañada de recuerdos, como le insinuó otra de las amables damitas. No, eso no podría pasarle, ella quería hacer el amor enamorada, quería reir de nuevo por nada.
Decidió salir de esa reunión que tanto la incomodaba...
Será que Elizabeth esta vez no esperará años, no esperará más tiempo para empezar de nuevo, para abrirle la puerta a lo que anhela y desea.
No significa que salga a buscar, simplemente será capaz de darle la oportunidad a los caballeros que la rodean de acercarse, de poder intentar conquistarla, permitir que las cosas fluyan con naturalidad? Dejará de bloquear la entrada y no se seguirá negando a la oportunidad de volver a sentir, permitirá que avance hacia ella quien merezca su atención?
Será que esta vez no limitará su derecho absoluto de volver a empezar?
Ni ella misma lo sabe, pero lo importante es que hoy por primera vez se sintió tan sola, que un anhelo se movió en su interior, algo que la hizo desear no seguir viviendo en la soledad.