Cuando pienso en la persona con la cual deseo compartir el
resto de mi vida, mis hermosos y apasionados años de juventud, las
responsabilidades y anhelos de mi madurez, y los apacibles y soñadores años de mi
vejez, siento que no puedo conformarme con poco, no puedo elegir a cualquiera
para tan importante posición.
Porque yo quiero alguien compasivo, que comprenda que no
todo en la vida es comprensible, que la perfección no existe. Alguien que pase por alto mis errores, sin dejar
de corregirme y motivarme tiernamente, a ser cada día mejor. Quien se preocupe,
coopere y me ayude en mi superación personal, espiritual y profesional sin
sentirse intimidado.
Para poder así alentarnos mutuamente en nuestros sueños,
convirtiéndonos en el mejor equipo, con metas en común, luchando siempre de la
mano por mejorar juntos en todos los sentidos.
Una relación estable y sólida donde no haya miedos, inseguridades, dudas,
ni fantasmas. Será mucho pedir? Será mucho esperar algo así?
Por qué conformarme con menos? Yo quiero un mejor amigo,
cómplice incondicional, compañero fiel, un esposo dedicado, amante inolvidable... Un amor para toda la vida.
