Una fría noche de julio, Elizabeth aceptó salir a
cenar con su amiga Susana a un restaurante en otra ciudad. Según Susana los
planes eran pasar una velada tranquila hablando cosas de chicas. A las 9 en punto Susana la pasó a recoger en su auto a la casa y
salieron juntas hacia el lugar, se dirigieron al restaurante elegido y ya ahí, mientras comían algo liviano, le comentó que tenía ganas de ir luego a una de
las discos de la parte más antigua de la ciudad, que tenían muy buen ambiente
los fines de semana. Liz se quedó
pensativa. Susana sabía que ese día en especial ella no estaba para celebrar,
una fecha como esa había aceptado ser novia de Giorgio y aun no se sentía lista
para ir de fiesta.
Terminaron de cenar tranquilamente y antes de que Liz pudiera levantarse,
sintió una mano en su hombro, una de las amigas de Susana, conocida por ella, estaba ahí, de pie recargándose en el espaldar de su silla, con una gran sonrisa, y así, de repente fueron apareciendo los
demás, chicas y chicos amigos de Susana que venían a encontrarlas para irse a
la discos todos juntos.
Se convenció de que no podría dejar de estar triste si no ponía
de su parte, que salir un rato no le haría daño, todo lo contrario, así dejaría
de pensar y le caería bien relajarse un poco y olvidar.
Se fueron todos al fin, pero al llegar, no
era lo que Liz esperaba, aunque el ambiente era maravilloso, y Liz bailaba
al ritmo de la música, sentía como su amiga se molestaba porque ella no tomaba
licor, insistía en que ella tomara, y le traía bebidas, pero Liz firme, le
decía que ella no necesitaba licor para divertirse. No entendía por qué Susana, se enojaba tanto
por eso, no era su problema al fin y al cabo. Las horas pasaron rápidamente en el lugar, en un momento Susana se le
acercó y le pidió que la acompañara al baño, mientras esperaban, le preguntó si
le había gustado alguno de los chicos del lugar o de los que habían ido con
ella, especialmente Chris, al cual ella le gustaba muchísimo, y era guapo,
etc. Pero Liz le dijo que no, la verdad
había algunos muy guapos, pero que ella no estaba en busca de una relación en
esos momentos, solo de amistad.
Nuevamente Susana se enojó, diciéndole en tono un poco sarcástico, que
ya había pasado suficiente tiempo desde que la relación de Liz con Giorgio había
terminado y que tenía que olvidarse de él ya de una vez por todas. Que un clavo sacaba otro clavo y no sé
cuántos otros argumentos, enojada hablaba y hablaba sin parar, diciendo que si había
traído a unos amigos para que Liz los conociera y ella no había hecho ni el
mínimo intento de darles una oportunidad, etc. Liz, con el carácter que tenía, la detuvo en seco y le dijo que de su
vida privada se encargaba solo ella y nadie más. Susana entró al baño y Liz quedó esperando su
turno. Al salir del baño, busco a Susana
y a los demás y no estaban en su lugar, ella se dirigió a la
mesa, donde sólo quedaba Chris, amigo de Susana y le preguntó por ella.
Él le dijo que los estaban esperando en otro lugar, que lo dejaron a él
para que la llevara. Liz llamó enseguida
a Susana por teléfono y esta le confirmó que efectivamente se habían ido a otra
disco, pero que el ambiente no era bueno y saldrían de ahí, que se fuera
adelante a otra que si era muy buena y la esperara allí, que él la llevaría,
que estaba muy cerca de la otra, y se podían ir caminando. Liz no
lo podía creer, ese enredo no le empezaba a gustar, simplemente no tenía lógica, por qué no la pudo esperar a que volviera del baño también, o sea, ni que hubiera demorado 2 horas ahí... Ya evidentemente enojada Liz le preguntó por qué no la esperó, si habían ido juntas, y
Susana, muerta de risa le contesta, "es que
al parecer es la única forma en que podía lograr que hables más con él, no seas
desconfiada y aprovecha para conocerlo, te va gustar, es divertido, ve al lugar
ese que te dije, está muy cerca de donde estábamos yo ya voy para allá en un
ratito" y cerró el teléfono.
A Liz no le pareció esto gracioso para nada, se sintió sola, con un
chico que apenas había visto en 2 ocasiones, era tarde, no había traído auto,
pues había venido con Susana, los taxis en esa zona eran un problema, aparte,
agarrar un taxi, una chica sola a esas hora, tampoco era lo más acertado del
mundo, y para ser sinceros, una chica como ella que no estaba acostumbrada a salir se sentía totalmente como venadito en la selva rodeada de panteras.
Además, con la violencia que se estaba viviendo en el país, era prácticamente una ruleta rusa. No lo podía negar, estaba asustada, nunca se había visto en una situación
igual, qué hacer, cómo salir de ese lugar y regresar a su casa? Ni siquiera sabía por qué calle tomar para salir, ni cuánto tendría que caminar. Entonces
alguien vino a su mente, si había una persona en la que ella confiaba, casi
podría decirse que la única persona en la que confiaba… Pero fue una decisión
errada, la respuesta recibida no fue la que ella
esperaba. Se dio cuenta que a veces, uno
espera demasiado de los demás.
Decidió que si las personas que eran importantes hasta ese momento para
ella, le estaban diciendo arréglalo tú sola, no necesitas mi ayuda para eso, qué más podía esperar Salió de la disco sola a buscar un taxi, de
repente tropezó con algo en la calle mojada y su tacón se dañó al quedar
atorado en un orificio, quedó desnivelada y casi se cae, pero este chico,
Chris, la siguió preguntándole a dónde iba, él muy amable le ofreció su mano para
que no cayera y ella le dijo que iba a casa y él le preguntó que si estaba
segura de lo que hacía, que era súper tarde y era peligroso ir en taxi, que
recordara los casos de taxis que se habían llevado chicas, etc… Encima de todo
estaba lloviznando… Que fueran a la otra disco que estaba muy cerca y que si
Susana no llegaba en media hora máximo él mismo la llevaría a su casa en su
auto.
Liz miró a su alrededor por unos segundos, ya no estaba segura de nada,
en quién confiar, si todos parecían iguales a estas alturas. Asintió con la cabeza y empezaron a caminar, apenas
entraron ella reconoció el lugar, en ese mismo lugar había estado en una
ocasión con Giorgio, en la azotea del lugar, no le gustó la sensación, miró a
todos lados y no veía a Susana por ningún lugar, al parecer aún no llegaba, se
acercaron a la barra del lugar, ahí, ella intentó llamar a Susana nuevamente y
nada, el móvil apagado, él le preguntó si quería tomar algo mientras esperaban
y ella le dijo que Coca Cola, (aunque no tomaba soda) fue lo primero que se le
ocurrió. Hasta el momento el chico se
había portado muy decente, la había acompañado hasta la otra disco, le había
servido de bastón al dañarse su tacón y le ofrecía su mano cada vez que la veía
tambalearse con su tacón flojo, para caminar, no la había dejado sola en ningún
momento, aunque si era sincera consigo misma, le incomodaba terriblemente caminar
de su mano, pues eso le hacía recordar a Giorgio, pero no le quedaba de otra,
estaba totalmente desbalanceada y ni modo que anduviera descalza.
La lluvia siguió y ella se sentía cada vez más incómoda. Se sentó en una esquina con el chico este, a esperar, pero la incomodidad iba en aumento,
le dijo que fueran arriba a la azotea, y hacia allá se dirigieron, ahí Chris le
empezó a preguntar de todo, cosas normales de una persona cuando quiere conocer
más a otra, y ella no estaba de humor para responder a nada, pero haciendo un
esfuerzo, intentó ser amable, hasta un punto en que él le preguntó si le
gustaría tener novio, y ella le dijo que no, y ya empezó la típica charla
idiotizada de los hombres, Ay, pero por qué? Pero si tú eres muy bonita, y eso
que no quieres tener novio? A Liz la mataba de pereza ese tipo de conversaciones absurdas y sin
sentido. Se le hacían preguntas tan poco
inteligentes… Cortó la conversación lo más educadamente que pudo y empezó a intentar
localizar a Susana nuevamente, se había quedado ya sin minutos de tantos
mensajes que le dejó en el móvil y sólo le quedaba chatear por el BBM, pero
nada, Susana no aparecía, Chris al parecer se dio cuenta de que ella lo
ignoraba a todas luces y se puso a conversar con otro grupo de amistades que
encontró en el lugar, eso si, primero la presentó, etc… Pero no la perdía de
vista ni un segundo, apenas veía que otro chico se le acercaba, enseguida
quedaba al lado espantándolo.
Liz aprovechó un momento en que lo vio distraído e intentó irse sola, a
buscar un taxi aunque corriera peligro de que la secuestraran, pero él, que no
la perdía de vista la alcanzó nuevamente, explicándole que no era lo mejor,
etc. Que terminaría su trago y se irían
enseguida. Ya casi eran las 3 de la
mañana y Liz se sentía totalmente sola, abandonada por su amiga, que haciendo
de cupido la había metido en esta situación forzada. Igual ya había intentado de todo, había intentado localizar amigos o
amigas que estuvieran por la zona pero no había nadie a quien recurrir esa
noche, varios estaban por la playa, algunos de viaje, y otros con el móvil
apagado. Y la única persona que logró
localizar, le dijo que ella podía resolverlo sola y que seguiría
durmiendo. Así sin más opciones, decidió
aceptar que Chris, el muy recomendado amigo de Susana, la llevara a su casa. Salieron de la disco, fueron hasta el auto de Chris, que ella notó enseguida
como intentaba impresionarla con su bmw, y ella en su interior solo pensaba,
por Dios si yo he tenido y manejado autos 3 veces más lujosos y caros que este. Él no paraba de hablar tonterías, de repente
le dice que debe ir al súper primero, a comprar algunas cosas de comer que
necesitaba para desayunar, ella le pregunta si no puede hacerlo al volver, pero
él le dice que no porque se sentirá ya muy cansado.
Ella, sin alternativa, no dice nada más, al fin y al cabo le está
haciendo un favor al llevarla a su casa.
Llegan a la zona de supermercados y él se estaciona, revisa su billetera
y dice, wao, me quedé sin efectivo, ella le dice, bueno para eso están las
tarjetas, despreocupada, pero él se mete nuevamente en su auto y empieza a
manejar, hace una llamada y le pregunta a alguien por Susana y al parecer la
persona le dice que no está o no sé, él le deja dicho que por favor llame que él ya va
a salir de la ciudad, para llevar a Liz a casa, que era la última llamada que le
harían, etc y cierra el teléfono, no pasan ni 5 minutos cuando llama Susana
de vuelta, y Liz no lo podía creer, a ella que tanto le costó que le devolviera la
llamada, de repente mientras él hablaba entra a una calle y enseguida se mete
en un edificio, Liz le pregunta sorprendida qué haces???? A dónde estamos???? Él le dice que en su
edificio, que Susana le acaba de decir que ella está ahí con su novio y que
se irán juntas...
Que él tomó tanto alcohol que si lo agarra el retén que
siempre hay en el cruce, hacia donde ella vive lo detendrán, todo esto con el
móvil en la mano, con la llamada aun abierta. Le asegura que si Susana al final no quiere irse, él igual la
llevará a su casa, pero que mejor no se arriesguen y esperen ahí una media hora o algo
para que se le baje el licor, y luego irse, que no se asuste, él es un hombre
educado y un caballero que no le hará nada malo, que suban, él tomará un poco
de jugo de manzana para cortar lo bebido, etc. O sea, sólo quiere que se le pase el efecto.
Liz no sabe nada de licor, no sabe si es cierto que ese efecto se pasa o se
disimula con jugo de manzana, nada de nada. Pero igual le
dice que no a Chris, y agarra la manecilla del auto para bajarse, a lo que él le
responde, pero si no estaremos solos, ahí esta Susana y los demás. Y le dice
enseguida a Susana, que aun está al teléfono, oye dile a tu amiga que estás en
mi apto que ella no quiere subir pensando que le haré algo!
Y le pasa el teléfono, enseguida Liz reconoce la voz de Susana y esta le
dice que la disculpe, pero que los tragos le hicieron efecto muy rápido y se
vino a recostar un segundo con su novio, que es el mejor amigo de Chris, y comparte
apartamento con él y por eso ellos están ahí, pero q se le fue la mano con el
vino, etc. Que mejor Chris no la lleve
nada, que se vayan juntas a su casa, etc.
Que suba y la espere unos minutos mientras se da una ducha rápida para
estar más despierta y podrán irse.
Que
le tocará ser la conductora designada, porque ella no podrá manejar en ese
estado. Liz un poco abrumada por tantos cambios de planes por parte de Susana,
decide subir ya a buscarla y que se vayan enseguida, pero cuando iban en el
ascensor, Chris finge tambalearse y le cae encima, le pide disculpa y luego le
da un abrazo, renueva las disculpas, etc… A ella no le pareció gracioso, entran
al apto, y no ve a Susana, no hay nadie, se da la vuelta para irse pero él
cierra la puerta y la mira fijamente, ya ahí todo se convirtió en una pesadilla.
Liz se dio cuenta que había caído en una súper trampa y el terror se apoderó
de ella, si le pasaba lo que ella imaginaba no lo podría soportar, qué haría,
cómo saldría de esta? Recordó historias,
le pasaban mil imágenes por su mente. El tipo enseguida cambió su actitud, quiso empezar una velada romántica, empezó a bailar y regó un poco en el suelo de la botella que acaba de abrir y ella mientras él servía ese vino, sólo pensaba cómo salir de ahí, en un descuido de él Liz corrió a la puerta e intentó abrirla pero estaba cerrada, no se abría, él
intentó seguirla pero se resbaló con la misma bebida que había derramado y eso lo hizo caer, ella desesperada y
con los nervios, temblaba tanto que no lograba abrir la puerta, al fin, empezó
a rezar pidiendo ayuda a Dios que la ayudara abrir esa puerta y al fin lo logró
justo en el momento en que él se levantaba rápidamente para seguirla.
Ella se metió al ascensor y cerró las puertas, logró llegar a la
garita de seguridad y pedirle al guardia que le abriera para salir, le dijo que
por favor le llamara un taxi pero nadie contestaba, así que ella le preguntó
por dónde se salía de esa zona, y él le explicó brevemente. A esa hora, 3 de la mañana, Liz caminaba aterrada por esos edificios,
calles solitarias, mojadas, de repente paraban autos a su lado, con hombres
saludándola y preguntándole para dónde iba, etc. Ella seguía caminando aterrada sin voltear a
mirar. No pasaba ningún taxi, todo tan oscuro y solitario. Y los taxis que paraban, eran hombres con
mala vibra, de aspecto dudoso, que empezaban a preguntarle en tono coqueto,
para dónde vas bebé? Te llevo a donde quieras, etc. Estaba tan asustada…
De repente, ve venir el carro de Chris, habría salido a buscarla? Sería posible, se escondió entre los arbustos
y el auto pasó, y se detuvo en una calle unos minutos y siguió, ella salió de
los arbustos y siguió caminando buscando un taxi y nada, el carro volvió a
pasar, y ella sentía que ya no podía más, definitivamente la estaba buscando. Como una cena con una “amiga” se pudo convertir en algo así?
Recordó como habia conocido a Susana durante sus años de bachillerato, habían hecho todo el segundo ciclo juntas, 3 años de amistad adolescente bonita y sin percances. En el colegio Susana siempre fue una chica seria y aplicada, incluso conocía a sus padres, era hija única. Luego de terminar el bachillerato, Liz casi enseguida empezó a viajar al extranjero, y no supo más de Susana, hasta hacía apenas un mes y medio que se reencontraron en el Centro Comercial, desde ese día se la pasaron hablando de sus tiempos de escuela, etc. Susana le contaba que no se había casado, que era abogada y que su mamá recordaba mucho a Liz, incluso habló con la señora por teléfono, invitándola esta a un almuerzo familiar que harían para su cumpleaños.
Ahora se daba cuenta de cuánto había cambiado Susana desde esa época, definitivamente ya no era la misma persona seria y confiable, ya no era la misma niña, ya no era su amiga.
Al fin logró detener un taxi, que manejaba un señor mayor quien la llevó
a las 3 de la mañana a la terminal de transporte para poder irse a su casa,
pero para sorpresa de ella, a esa hora no hay transporte disponible para su
zona, cosa que ella ignoraba, el mismo taxi se lo hace saber y la lleva a uno
de los lugares más peligrosos de la ciudad donde hay una piquera de buses
piratas que llevan a los pasajeros a esa hora, Liz sabe que eso es cierto, conoce bien de ellos porque siempre salen en las noticias perseguidos por el Tránsito para multarlos, etc. Y le dice al señor de taxi, ya totalmente resignada y sin opciones, que la lleve allá, el taxi la lleva
y justo en ese momento va saliendo uno de los buses piratas con rumbo a su
ciudad, ella lo toma, agradecida con Dios que era el último puesto que quedaba. Al llegar a su ciudad, tuvo que esperar casi media hora, parada en un
parque, a que pasara un taxi que la llevara a casa. Al fin lo logró, ya dentro de su casa, en su habitación, rompió a
llorar, y lo que más le dolía era que no lloraba por lo ocurrido, por el terror
ni la humillación, lloraba por la decepción de que la única persona en quien
confió que pudiera auxiliarla no estuvo para ella, sin importar ya las
circunstancias, por segunda vez había confiado y por segunda vez la respuesta
la había lastimado. Así termina una noche de horror para ella. Así termina de romperse un corazón y de volverlo
a la realidad de la forma más cruda.
UNA DURA LECCIÓN APRENDIDA
Esa nochr Liz Aprendió que no existen las amigas, que no existen los caballeros, y aprendió que no existen las personas de confianza a las que puedas recurrir "siempre" sin importar más nada. En la vida hay que valerse por si solo, no esperarnada de nadie, nuestros verdaderos amigos son nuestra famila, son nuestra madre, nuestros hermanos, NOSOTROS MISMOS... má nadie.