Cierro los ojos y viajo en el tiempo, puedo verme sentada sobre las grandes ramas de aquellos viejos árboles que trepaba en mi niñez. Aun puedo sentir la brisa, la calma y la paz que pacientes y bondadosos me regalaban, sin exigirme nada.
Tan sólo lo imagino y siento que vuelvo a respirar... Aquella época de libertad.
