Helen no se había dado cuenta de cuánto había llegado a significar Eduardo en su vida hasta que él le dijo que pronto partiría al extranjero para no volver.
Fue como si de repente todo lo demás que él le decía dejara de tener significado e importancia. Pues ella solo pensaba en que él ya no estaría.
Durante el tiempo que habían permanecido separados, le gustaba contar con su amistad, porque lo quería, y sabía que él siempre sería importante para ella, pero nunca pensó que le dolería tanto saber de su partida y no pudo evitar que sus lágrimas recorrieran sus mejillas al saber la noticia.
Tal vez porque por primera vez sintió la dolorosa realidad de la pérdida. Recordó que cuando terminaron, ella pasaba por una depresión tan fuerte, que ni siquiera pudo llorar, se sentía vacía, incapaz de sentir, diría que más bien incapaz de procesar.
Aun recordaba como ella, que nunca había abrazado a un hombre que no fuera de la familia o su esposo, cuando lo vio a él por primera vez, sin pensarlo, simplemente se le acercó y lo abrazó. Fue lo más espontáneo que haya hecho en su vida, y el comienzo de muchas cosas más, que ella nunca imaginó que llegaría a hacer y a vivir a su lado y de las cuales no se arrepentía, porque siempre lo guardaría en un lugar muy especial en su corazón.
Sólo que ahora empezaba a procesar por primera vez que quizás ellos dos no eran las almas gemelas que ella creyó cuando se hicieron novios, porque si lo hubieran sido, habrían superado cualquier cosa. Pero la vida se había encargado de demostrarles lo contrario.
Comprendía que al irse él para siempre, esta vez si sería una verdadera despedida, porque ambos conocerían a otras personas, se enamorarían y empezarían una nueva vida, tomando así caminos diferentes. Porque la vida es así, continúa sin esperar a nadie, ni siquiera al amor.
Pero lo importante en todo esto era que, a pesar de que el amor entre ellos no continuó de la forma en que ambos hubieran deseado, si quedó una bonita y sincera amistad que la llevaba a desear lo mejor para la persona que un día ocupó su corazón.
Pero lo importante en todo esto era que, a pesar de que el amor entre ellos no continuó de la forma en que ambos hubieran deseado, si quedó una bonita y sincera amistad que la llevaba a desear lo mejor para la persona que un día ocupó su corazón.
